La crisis y los recortes abrieron un boquete en la ciencia española por el cual salió mucho del talento investigador del país, y aún no se ha cerrado. Este retrato de la situación, compartido por buena parte de la comunidad científica, queda reflejado en las dos mayores bases de datos de currículos de investigadores (ORCID y ResearchGate), publicadas la semana pasada. Estos registros permiten rastrear los movimientos entre países de centenares de miles de investigadores, analizando la secuencia de afiliaciones académicas.

Se trata de una oportunidad inédita, ya que no existe un censo global de de científicos. Tampoco el Ministerio de Economía y Competitividad, del cual depende la carpeta de ciencia, se ha ocupado de seguir las migraciones de los investigadores españoles, aunque diversas organizaciones científicas ya alertaron sobre una posible «fuga de cerebros».

Los nuevos datos no dan la respuesta definitiva, ya que las muestras no son «estadísticamente representativas», como las que se utilizarían en una encuesta: en ellas están representados en exceso los investigadores más jóvenes, más activos y occidentales. Sin embargo, se trata de los mejores datos disponibles: la muestra de ResearchGate contiene a 1 millón de científicos de todo el mundo y la de ORCID a casi 750.000.

«No se pueden tomar los datos al pie de la letra, pero no hay duda de que contienen fuertes señales de que sí ha habido fuga de cerebros», explica Maarten Rikken, portavoz de ResearchGate.

La indicación más contundente es la comparativa entre movimientos de entrada en España y de salida del país. En la última década, el 4,3% de las migraciones consignadas en la muestra de Researchgate fueron movimientos de España hacia el extranjero. Los movimientos opuestos fueron tan solo el 3,5%.

Fuente: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/sociedad/sangria-cientificos_1071858.html

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