No hay un camino establecido que asegure el éxito en términos de innovación empresarial. Emprender es un riesgo. Y Eureka es eso: una red compuesta por más de 40 países para fomentar la cooperación tecnológica y que los proyectos nacionales busquen socios extranjeros y puedan acceder a organismos de financiación (en nuestro caso el CDTI). Este tejido se ha reunido en la Eureka Innovation Week, una iniciativa para que las entidades hagan networking y aprendan a aprovechar al máximo la oportunidad. O, en el caso de INNOVADORES, entender cuál es la situación del mercado de la mano de una reunión improvisada con los directores de cinco grandes clústeres europeos.

La clave, hoy, es la transversalidad de los proyectos. «La demanda en la que probablemente todos estamos involucrados es el coche conectado», empieza Jacques Magen, de Celtic-Plus (clúster de telecomunicaciones). Se necesita comunicación, software, metalurgia, energía, sensores… Y lo mismo ocurre con el coche autónomo. Sin embargo, «primero la conexión necesita estar establecida y funcionar de forma fiable y segura, y después podremos empezar a pensar en la conducción autónoma», sentencia Magen.

En definitiva, será necesario que explote la Smart City. «Otra materia en la que los clústeres tienen una involucración diversificada», añade la presidenta del clúster Itea (software), Zeynep Sapilar.

Igual que en el campo de la salud, aunque en este caso con especificidades y complicaciones. «Empezar iniciativas más amplias en el sector biotech será complicado porque hay muchos players», explica Jacques Magen. «Hace unos diez años se intentó crear un clúster centrado en medicina y fármacos, y colapsó, porque la competición entre los principales actores era demasiado alta y hacía muy difícil la interconexión», complementa el director general de Eurogia2020, Gabriel Marquette.

El director de Penta, clúster Eureka de micro y nanoelectrónica, Peter Connock, apunta, no obstante, que «antes, los grandes fabricantes eran quienes hacían los coches y ahora la electrónica ha entrado de lleno en el sector. Ésto no ha pasado todavía en la industria farmacéutica, pero en algún momento se darán cuenta de que la electrónica, la energía y el software necesitan involucrarse en aquello que hacen».

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2017/05/25/592718bb268e3e9a178b4606.html

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