Los parques tecnológicos proporcionan a las empresas prestigio y apoyo, pues ofrecen servicios y herramientas con tarifas asequibles para llevar a cabo proyectos novedosos y aprovechar las sinergias con otras firmas del recinto.

400 compañías que han pasado por el parque científico de Madrid, -con una tasa de supervivencia cercana al 90% según sus responsables- han tenido que cumplir con ciertos requisitos para poder establecerse y disfrutar de sus servicios.

  • Cómo instalarse. Las pymes que presentan sus candidaturas para entrar en un parque científico o tecnológico tienen que pasar un proceso de admisión que en la mayoría de los casos está homologado para la extensa red de parques españoles. “Deben cumplir con la filosofía del entorno, es decir, ser empresas innovadoras, de base tecnológica, con inversión en I+D y que colaboren con el mundo universitario. Además, deben tener un buen plan de negocio, es decir, proyectos que puedan durar”, señala Felipe Romera, presidente de la Asociación de Parques Tecnológicos Españoles, APTE.
  • En la misma línea se expresa Alejandro Arranz, director del Parque Científico de Madrid, que explica cómo en menos de un mes una pyme puede establecerse en su recinto. “Es fundamental que sea una empresa legalmente constituida y de base tecnológica, formada por personal cualificado para que aporten valor a la comunidad donde se establece y que el negocio se encuentre en condiciones de conseguir clientes en sus siguientes fases de implantación en el mercado”.
  • Fases. Una vez que la compañía se establezca, los parques determinan el periodo de tiempo que pueden estar en sus instalaciones. Aunque no existe un criterio fijo y depende del sector de actividad en el que se encuentren, “la media está en unos seis o siete años”, según Arranz. Lo que es seguro es que las compañías pasarán por diferentes etapas dentro del parque, en las que utilizarán espacios acordes a su situación. “Pueden empezar en la fase de preincubación, utilizando un laboratorio compartido, después quedarse con uno para ellos solos en la fase de incubación y, finalmente, pasar también a oficinas en su última etapa, cuando ya se convierten en empresas consolidadas, afirma Romera.
  • Romper el aislamiento. Crecer en un espacio tan dinámico como un parque supone hacerlo dentro de un “ecosistema de innovación”, afirma Cristina Andrés, directora de área del Parque Tecnológico de Vizcaya, el más veterano del territorio español. “Se trata de entornos colaborativos donde se mezclan proyectos que ponen en común el talento, unas veces de forma natural y otras hay que hacer que la naturaleza fluya”, señala Andrés, sobre los programas en los que algunos mentores exponen su experiencia, tanto de errores como de aciertos, a los responsables de compañías recién instaladas.
  • A este fenómeno, Arranz se refiere como la capacidad de romper el aislamiento. “En un mismo espacio contactas con empresas que prestan servicios de diseño de producto, márketing y comunicación. Ya sea en los numerosos programas que imparten los técnicos del parque, como de forma espontánea en las salas comunes se puede encontrar socios, proveedores o clientes”, asevera el experto.
  • Redes. Además, los parques españoles están conectados desde un ámbito muy local hasta el más internacional. Por ejemplo, en el parque de Barcelona, establecen programas “que por un lado conectan pymes innovadoras para vender su tecnología a la industria tradicional catalana y, por otro, cubren los posibles puestos vacantes con el talento que se genera en la ciudad” afirma Jaume Baró, director de servicios a las empresas de Barcelona Activa, encargado de la gestión del parque de su ciudad. Además, estas conexiones cada vez son más internacionales. “Solo dentro de APTE, que aglutina más de 70 empresas, una compañía puede iniciar un proceso de souftlanding para montar una filial en otro parque”, afirma Andrés. Así, destaca como muy importante, entre otras, la Enterprise Europe Network, la red europea más grande de apoyo a la pyme con vocación de internacionalización. Ya que los parques no disponen de fondos propios para financiar a la compañías “pueden utilizar las delegaciones en otros países para vender en otros mercados, o para buscar socios con los que acceder a ciertas ayudas europeas”.
  • Imagen de marca. Las pymes que se asientan en estos entornos consiguen un factor diferencial de cara al mercado. Es lo que los expertos llaman el efecto parque, “una garantía para sus socios que da prestigio y denota calidad junto a prácticas sostenibles en las compañías”, explica Romera sobre esta especie de sello de calidad.

Servicios adicionales

Mantenimiento. Al tratarse de espacios científicos, los parques disponen de servicios de gestión y de reciclado de residuos.

Normativa. Los técnicos de los parques están al corriente de la legislación empresarial para ayudar a los responsables de las pymes en sus gestiones.

Patentes. La innovación que se genera en estos entornos debe protegerse, por lo que hay expertos que facilitan los registros.

Suministro básico. Internet, agua y luz son los servicios comunes para una empresa, y los parques lo proporcionan.

Fuente: http://www.expansion.com/pymes/2017/05/22/591f105be2704e5a068b4606.html

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