Las pequeñas y medianas empresas no pueden quedarse atrás en los procesos de innovación como estrategia de creación de ventajas competitivas. Deben impulsar la innovación orientada a mercado. En ese proceso aparece el concepto «Pull»: la innovación debería ser un proceso desde la investigación y concepción interna guiada por las señales del mercado o en cambio, el concepto «Push»: la innovación debería ser «empujada» desde la permeabilidad de la empresa al exterior.

La realidad nos demuestra que la generación de la innovación se halla distribuida en muchos casos en distintos agentes externos (Push): clientes, proveedores, otras empresas, administraciones públicas, universidades, etc. La innovación no tiene porqué ser un fenómeno exclusivamente propiciado desde el interior (Pull) con grandes estructuras de investigación, si no que puede ser un proceso más de respuesta de la empresa a su entorno socioeconómico y tecnológico (Push).

No obstante, avanzar hacia una cultura de la innovación Push requiere múltiples exigencias y cuestionamientos y es imprescindible la intencionalidad (no va a surgir naturalmente y, si surge, los resultados son pobres), la planificación en su implementación y una actitud proactiva, orientada a resultados y al cambio.

Y por supuesto, la responsabilidad de esa respuesta no es única en la empresa. El responsable o director de innovación no es la persona que ha de innovar en la empresa, es la persona que ha de dinamizar los grupos de trabajo y los proyectos de innovación, así como generar las variables y las condiciones que propicien esa permeabilidad al entorno y todos los agentes económicos y tecnológicos.

Fuente: http://www.levante-emv.com/suscriptor/mercantil-valenciano/2017/05/14/innovacion-push-pull/1566446.html

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