Las nuevas tecnologías de la información y comunicación, así como el cambio climático, el envejecimiento de la población y otros fenómenos, están impactando profundamente en el mundo productivo. A su vez, consumidores, colaboradores, proveedores y la sociedad en su conjunto, exigen una relación empresa-entorno distinta, donde todas las áreas de una compañía y sus socios estratégicos se ven profundamente afectados y deben contribuir permanentemente a promover nuevas formas de hacer las cosas. No adaptarse a tiempo podría poner en jaque algunos puntos de productividad e, incluso, la existencia completa de la organización.

Lejos ha quedado la visión que la innovación sólo proviene de ingenieros enfocados en la tecnología dura, y prácticas como el diseño, asuntos corporativos y sostenibilidad, han ido cobrando especial relevancia en la construcción de la empresa que hoy exige la sociedad y el mercado. Evidencia de ello es que compañías tan reconocidas por su nivel de innovación como por su desempeño financiero, tales como Google, General Electric y Procter & Gamble, trabajan con equipos que no sólo incluyen ingenieros, sino también sociólogos, diseñadores e incluso filósofos. De hecho, tal como narra un artículo publicado recientemente por el World Economic Forum, los profesionales de esta área están siendo cada vez más demandados por startups de Silicon Valley e incluso están desarrollando sus propios emprendimientos, lo que ha llevado a la Universidad de Stanford a crear un programa llamado “Symbolic Systems”, que se centra en la relevancia de la filosofía en ámbitos típicamente tecnológicos.

Hoy la innovación proviene desde todas las disciplinas y ayuda a las compañías a resolver de mejor manera distintos tipos de problemáticas, bien sean tecnológicas, de producto, de relacionamiento, regulatorias u otras. Ejemplo de ello puede ser crear mejores mecanismos para gestionar talento y motivar a equipos de trabajo; generar una nueva forma de relacionarnos para desarrollar de manera más rápida y eficiente mega-proyectos; diseñar espacios que nos ayuden a aumentar la productividad de nuestros colaboradores o mejorar nuestras ventas; migrar con nuestra empresa hacia la transformación digital a través de nuevas tendencias como inteligencia artificial, Internet de las Cosas y Big Data, o generar asociatividad precompetitiva para avanzar en la construcción y adaptación de normativas que nos ayuden a ampliar nuestro negocio y el mercado, buscando impulsar la construcción en altura con este material.

 

Fuente: http://centrodeinnovacion.uc.cl/columna-conrad-von-igel-impactar-innovacion-abierta-e-interdisciplinaria/

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