El proceso de transformación digital pasa por tres fases principales:

  • La digitalización e integración de datos, en tiempo real, aplicable en los procesos productivos y logísticos dentro de la empresa y hacia fuera. Evitar el papel, registrarlo todo, sensorizar e integrar datos de manera automatizada e inteligente para que toda esta información sea explotable y exportable.
  • Digitalizar también los productos y la oferta de servicios a partir de la sensorización y de posibilidades de comunicación inalámbrica.
  • Redefinir y ampliar el modelo de negocio a partir de las posibilidades anteriores, buscando generar valor de los datos y del conocimiento generado a partir de los mismos.

Según el Global Industry 4.0 Survey publicado en 2016 por Price Waterhouse Cooper, cita Gómez, “en cinco años se espera un incremento del 39% en el nivel de digitalización, medido en número de empresas, que se sumaría al 33% de empresas digitalizadas a día de hoy”. Estas firmas “esperan aumentar sus ingresos en un 2,9% y reducir costes un 3,6%”. En el caso español, “aplicable al aragonés, las cifras pueden ser algo menores, pero el salto cuantitativo en competitividad puede ser mayor”.

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