Un total de 12 de los 13 países que deben ratificar el acuerdo ya lo han hecho, así que la llegada de la patente unitaria está, después de varios años, más cerca que nunca.

Actualmente, la EPO concede la patente europea, que sirve para registrar una idea en todos los países que tienen un acuerdo con esta oficina, pero para que entre en vigor, depende de las administraciones locales de cada país, que deben validarla. El proceso es un mero trámite en el que hay que presentar un certificado y pagar unas tasas. En España, además, hay que presentar una traducción.

Desde 2011, la EPO trata de implementar la patente unitaria: se solicita en una sola oficina, allí se examina y concede, y automáticamente entra en vigor en todos los estados que formen parte del acuerdo. Además, creará un tribunal único de patentes para resolver los litigios relacionados con sus concesiones.

Por un lado, esto simplificará y facilitará el procedimiento de registrar una patente, lo cual será bueno tanto para fomentar la innovación en nuestro continente como para atraer a otros países y empresas extranjeras. Por otro, supondría en la práctica la desaparición de las oficinas de patentes locales.

¿Y España? España en este asunto está en una posición complicada. Junto con Italia, comenzó presionando para modificar la elección de los idiomas. Según el sistema de la patente unitaria, estas podrán registrarse en inglés, francés o alemán, tres de los idiomas oficiales de la UE. Claro que no son los únicos: en total hay 24 idiomas oficiales. ¿Por qué entonces utilizar solo tres de ellos? O solo inglés, o que se incluyan también el italiano y el español, pedían ambos países.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-03-08/patente-unitaria-europea-epo-espana_1343630/

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